Tarde gris



Todavía recuerdo la tarde gris de aquel invierno.
Tus ojos  callados  mirando mis maletas.
Maletas con nostalgia, con sueños, con deseos.
Deseos de quedarme,  sueños de volar sobre la tierra.

Palabras temblorosas y  voz entrecortada.
Un abrazo eterno y un “te quiero”  largo.
Silencio inexplicable  y una promesa callada.
Un “ya te extraño amor”  y otro  beso aletargado.

Llovía afuera y dormiste entre mis brazos.
Horas  de tenaz melancolía,
Lagrimas sin piedad,  descolgándose  en retazos.
Un latido  roto  y otro más que se moría.

La mañana llegó con el sol que te miraba,
La partida no esperaba y ya  yo tenía que irme.
Pusiste entre mis manos, tus manos blancas,
un  llavero de madera y una foto triste.

Me diste una carta blanca y un verso acongojado,
Y otro abrazo frágil y otro  beso  largo
 Tu voz era tan dulce como la piel de los veranos.
Y  tu llanto dibujaba  la tristeza de tus labios. 



te extraño