Ayer tu voz se apagó





Ayer,  tu voz se apagó y tus ojos se cerraron.
Contigo se  fue tu sonrisa, tu carisma, tu magia.
Hoy tu sitio  vacío,  nos deja  una pena, un  pedazo  de ausencia infinita.
Te fuiste… de pronto,   cual  viajero  en la noche, sin esperar  el  mañana.
Y los recuerdos se trepan como hiedras  al alma.
Y cómo  sentimos tu  falta… amigo querido. Hermano.
Tal vez nadie entienda, tal vez haya mil dudas…
Aquí quedan  las huellas que dejaron tus manos.
Dios sabe por qué hay  estrellas que se bajan del cielo.
Nuestra vida  es lo mismo que la niebla en la mañana,
Ahí  está  y luego deja… un vacío inexplicable.
Sólo queda recordar…que hoy somos y que tal vez  luego…  no sabremos nada.

poema para un funeral