La tarde




Un muro frágil  divide la tarde de la noche,
Josué no está, ya el sol no se detiene;
y diez grados de regreso  Ezequías ya no quiere.
Pasa el tiempo,  veloz,  sobre carruajes egipcios
y se ríe del ayer y del hoy y del mañana.
"Hoy" busca a Alejandro Magno, para recorrer el mundo;
pero, éste, se detuvo  en el ayer, con su fiebre de corcel.

Vanidad de vanidades dijo  el predicador.
Y todo tiene su tiempo bajo  la luz el sol.
Tiempo de amar y de  aborrecer 
Tiempo de dar y de esperar 
Momentos de latir y de dormir del corazón.

Ya no escriben al coronel de Márquez.
Ya un segundo muere y otro entra en agonía.
Tengo miedo de morir y de vivir demasiado.
La tarde se aleja y saluda con un beso a la noche.

La atmósfera se va llenando poco a poco de  ternura fría.
Tal vez  escribí poco o tal vez, demasiado.
La luz se pierde lenta  y la luna  aún no sale.
Mañana. Solo sé que mañana será un  nuevo día.

poema de reflexión sobre la vida