¡Cómo duele!




¡Cómo duele!
Cuando quiero verte
y me doy cuenta que no estás…
Y el silencio  quema,  intensamente azul, vagamente atroz,
 como la furia de las olas del mar.
 Metiéndose en  mi  guitarra  y en mi música y en mi voz.

Hay mil recuerdos
regados por  el piso.
Tu  frágil voz  entre mi piel
Esta melancolía que a silencios me quiere estrangular...

Y mientras mis ojos corran a buscarte, otra vez, en  el  ayer,
en mis sueños volveré a llamarte, amor: ¿Dónde estás?