A los niños


Me gusta 
oír 
la voz 
de los niños 
cuando cantan,
cuando entregan sus palabras
como gotas de lluvia.


Me gusta 

oír 
su voz 
 apagando la tristeza,
 encendiendo la alegría,
con cadencia de ángeles
 y sinfonía de agua…

Me gusta 

recibir 
de sus labios  la esperanza.
La pureza de su alma,
que descubro en su sonrisa,
tiene magia, tiene vida.

Me gusta 

descubrir 
en sus  ojos  tan sinceros 
un océano infinito
adorable e intranquilo.