Luna




Luna pensativa, 
deja que mi voz te cante
y te toque llena 
en la hierba misma
del crepúsculo.
Y deja que mis ojos 
puedan ver contigo
cerca del silencio,
dulces madrugadas...

Esclava y dueña mía,
quédate conmigo,
brillando entre mis horas,
con  la luz azul de tu poesía  
y sabrás que gime al alba,
como una hiena hambrienta,
la boca de la niebla
cuando el amor estalla.