Madre



madre

Hoy   sentado en mi silencio recuerdo a  mi primer amor:
Aquel ángel sonriente que me arropaba a besos y me llevaba en   brazos,
la que me dio su amor sin dudarlo, sin pensarlo,  amor puro y abnegado,  amor casi de Dios.

En ella pienso y cuánto la quiero, pero ella me quiere más, es cierto,   y más, más  de lo que puede. 


Hoy no está conmigo y  la extraño tanto, 
la misma vida que nos juntaba,    me trajo lejos de su mriada.
Tantos momentos  en el   recuerdo,  tantas historias inconfundibles.
Mis travesuras, sus palabras; mi rebeldía, su llanto;  mis logros, su sonrisa;  mis  errores, su aliento...
 Madre mía y sólo mía.  Mi Ángel humano y favorito.



Me fue enseñando a  volar muy alto, a mirar al sol, al horizonte.
No voy  a defraudarla, lucharé por mí, lucharé por ella,  
por el mundo mejor que soñaba  darme, por el mundo mejor que quiero a darle.  

Ah regalo divino que incansable  alienta  a diario mis pasos.   
Y que  aunque esté  muy  lejos, ha hecho casa  aquí  conmigo. 
Con su fiel  latido   haciendo  eco en mi silencio.