Mis ojos te recuerdan


Mis ojos te recuerdan cual frágil azucena,
la niña de las trenzas, de los ojos azules.
 Mi corazón amaba tu cutis de madera
tus dedos mariposas, tus alas de paloma.
 Tu piel era un camino de seda y de ternura
y olías como el bosque más puro de la selva...
  
Hoy el tiempo te ha obsequiado,  más curvas  y más garbo.
Ya no eres azucena,  mas bien  eres primavera.

Fue gris aquella tarde, que de golpe la vida,
arrancó de mí,  tu tallo y tus raíces
y enmudeció el jardín sin verte, triste aquel otoño,
triste, tras la ausencia que llegó  cuando te fuiste.

Hoy no sabría explicar… qué vuela aquí en mi sangre,
verte así de nuevo,  ha despertado mis latidos.
Como un sol de mediodía, con rayos penetrantes,
de pronto te apareces y revives mis sentidos.