Déjame aprender


Déjame aprender a contener ese amor infinito que a  diario derramas entre mis manos.
Tú llenas de vida mi mundo con la música de tus labios entrecerrados.
Cuando tus manos me tocan,  mi corazón despierta de su letargo y danza alborotado.
Cada vez que me miras mi dureza y mi amargura se van lejos.

Mi oído persigue tu voz, como un niño a las mariposas.
En ti encuentro la  paz  que mis ojos necesitan tocar a diario. 
Has dejado en mí las huellas indelebles  de tus palabras cargadas de amor
y yo solo  sé que mis pensamientos y mi razón respiran del eco de tu voz.

La música no alcanzó jamás mejor expresión que la melodía de tus ojos Abril.
Y callo para escucharte mejor dentro de mí.
Si no estás mi corazón ya no es el mismo y gimen las campanas en la tarde gris.
Frente a ti una canción de amor tiene  sentido al fin.