Helena mía


Helena mía, huyamos juntos
aunque haya guerra y Troya arda.
Volemos  juntos, que el viento hoy,  será un amigo.
Ven, recorre conmigo, este mar de locura
ámame  sin miedo que mañana,  tal vez  amargue el  vino.

Que importa lo que piense  el mundo.
Aunque  la guerra  nos persiga,  estaremos juntos…
luchando a muerte en  la ciudad naciente de este amor  prohibido,
burlando las espadas, las piedras  y las flechas  tras los   muros…

Escondámonos en nuestro espacio, tú y yo, que  lo demás, ya   no importa.
Y aunque no haya bendición de padre,
el mar es nuestro aliado siempre y  la  luna, consejera.
¡Ven conmigo y  hagamos juntos  de esta estúpida  locura:  una historia  emocionante!