La musa de mis versos es dulce y tierna


La musa de mis versos es dulce y tierna,
como si cielo, luna, mar, primavera y música 
se hubieran fundido en una sola pieza.
El amor se dibuja desde su pelo hasta sus huellas.

 Los gallitos de roca celebran
su silueta de ángel sobre la hierba.
Y es su aroma de amazona quinceañera
la droga del sol, las alas de la brisa.

 Bella, escandalósamente bella.
 Cómo adoran su mirada
 las flores y las estrellas.
Ah mi corazón que respira en su sonrisa.

El arcoiris mismo sonríe sobre su cabeza.
El río le canta,  una canción de amor interminable.
Yo la miro y se derriten mis pupilas, tiemblan  disimuladamente mis rodillas.
Es ella y solo ella aquel milagro: infinito y constante
que amo.